Pues bien, de manera general entendemos por competencia la capacidad o la aptitud que tiene alguien para realizar una determinada acción. Una competencia sería algo así como el conocimiento, la habilidad y la actitud que ponemos en marcha al realizar una tarea. Una tarea puede ser por ejemplo ir a hacer la compra, hacer publicidad de un producto para venderlo a un público, escribir un e-mail a un vendedor porque un objeto está defectuoso, etc. Hay muchas acciones de la vida real que son tareas comunicativas. No lo es, por ejemplo, hacer la cama. Las tareas comunicativas son las que nos pueden servir para aprender una lengua: leer los pasos para hacer una receta, ir a comprar al mercado, etc.
Ahora bien, podemos diferenciar
dos tipos de competencias: las que están íntimamente relacionadas con la
lengua, las competencias comunicativas, y las que se relacionan más bien con el
individuo: las competencias generales.
En cuanto a las
comunicativas, haría referencia a la capacidad que tiene un aprendiz de
expresarse con una gramática y un léxico correcto, capacidad para distinguir
significados, para leer un texto escrito y pronunciar bien, etc. También se
incluyen aquí la habilidad y capacidad para distinguir registros formales e
informales, acentos, normas de cortesía; el uso de marcadores discursivos, etc.
Por último, por
competencia general entenderíamos los conocimientos que tiene el alumno sobre
el mundo y la cultura, y el saber adaptarse y valorar las otras. También la
automotivación, la capacidad para aprender, la personalidad, etc. A esta
competencia se le llama competencia existencial.
En otro foro se nos proponía
también hacer una reflexión a favor o en contra de esta competencia:
Estoy de acuerdo en que hay que transmitir en
nuestras clases ese “saber ser” para poder integrarnos en la cultura meta.
Considero que lengua va íntimamente unida a cultura. No podemos pues
desligarlas. Debemos aprender las reglas de comportamiento de la sociedad,
manera de vida, forma de pensar, etc, pues, de lo contrario, nos sentiremos
perdidos si algún día vivimos dentro de esa cultura. Pienso que todo esto hay
que trasmitirlo en nuestras clases y que te hace abrir la mente. ¿Cuántas
personas existen con prejuicios culturales que consideran su cultura la mejor y
no quieren salir de sus países porque lo desconocido ya lo califican de
antemano cómo raro? Pienso que en los institutos españoles este saber no se transmite.
Esto mismo lo puedo comparar con el sistema educativo francés, muchísimo mejor
organizado y con muchísimo más nivel. Como he trabajado en un colegio francés,
he podido observar cómo se compaginan las clases de lengua y las clases de
cultura en la educación secundaria y los alumnos franceses tienen más
conocimientos culturales sobre España que los propios españoles.
Con respecto a la
motivación, considero que es algo esencial con respecto al aprendizaje de una
lengua. No obstante, un profesor no puede obligar a nadie a tener motivación. Puede
animarle, pero no imponérsela. Normalmente, si es una lengua que estudias por
gusto (escuela de idiomas, academias, etc.) siempre hay motivación. En el caso
de ser una asignatura obligada en el colegio, no suele ser así. Igual opino con
el miedo, y el pánico a hablar en público: a muchos de nuestros alumnos les
pasa. Debemos pues crear un ambiente en la clase distendido para que el alumno
se sienta cómodo, y nunca obligarle a hablar. Evidentemente en una clase habrá
personas con todo tipo de personalidades y nunca existirá el silencio absoluto (algo
odiado personalmente cuando daba clases de español). El error es algo seguro en una clase de lengua
extranjera, pero gracias a estos aprendemos. Es por ello que debemos quitarle
el miedo al alumno de cometer errores. Los errores son buenos y productivos a
la larga.
También puede el profesor
dar recomendaciones en cuanto a estrategias de aprendizaje, pero no puede
imponerlas. Cada persona tiene sus métodos de estudio, su modo de hacer las
cosas. Dicen, por ejemplo, que es bueno que el vocabulario se agrupe en campos
semánticos y que se estudie así. Evidentemente no a todos le servirá.
Así pues, para concluir,
pienso que no se deben dar clases exclusivas de “perder el miedo a hablar”,
“tener mejor autoestima”, “estrategias de aprendizaje”, pero el profesor sí que
puede comentar de vez en cuando estrategias y dar recomendaciones cuando así lo
requiera la situación/ejercicio. Cada alumno, en función de su motivación,
personalidad y voluntad las aplicará o no.


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