miércoles, 12 de junio de 2013

Módulo II de ELE: ¿Qué somos capaces de hacer cuando usamos lenguas extranjeras?

Durante este módulo hemos hecho hincapié en el concepto de COMPETENCIA. En una de las actividades de este módulo se nos pide reflexionar sobre el concepto de competencia. ¿Qué entendemos por competencia en el aprendizaje de una lengua extranjera? ¿Cómo podríamos explicárselo a alguien?

Pues bien, de manera general entendemos por competencia la capacidad o la aptitud que tiene alguien para realizar una determinada acción. Una competencia sería algo así como el conocimiento, la habilidad y la actitud que ponemos en marcha al realizar una tarea. Una tarea puede ser por ejemplo ir a hacer la compra, hacer publicidad de un producto para venderlo a un público, escribir un e-mail a un vendedor porque un objeto está defectuoso, etc. Hay muchas acciones de la vida real que son tareas comunicativas. No lo es, por ejemplo, hacer la cama. Las tareas comunicativas son las que nos pueden servir para aprender una lengua: leer los pasos para hacer una receta, ir a comprar al mercado, etc.

Ahora bien, podemos diferenciar dos tipos de competencias: las que están íntimamente relacionadas con la lengua, las competencias comunicativas, y las que se relacionan más bien con el individuo: las competencias generales.

En cuanto a las comunicativas, haría referencia a la capacidad que tiene un aprendiz de expresarse con una gramática y un léxico correcto, capacidad para distinguir significados, para leer un texto escrito y pronunciar bien, etc. También se incluyen aquí la habilidad y capacidad para distinguir registros formales e informales, acentos, normas de cortesía; el uso de marcadores discursivos, etc.

Por último, por competencia general entenderíamos los conocimientos que tiene el alumno sobre el mundo y la cultura, y el saber adaptarse y valorar las otras. También la automotivación, la capacidad para aprender, la personalidad, etc. A esta competencia se le llama competencia existencial.

En otro foro se nos proponía también hacer una reflexión a favor o en contra de esta competencia: 

Estoy de acuerdo en que hay que transmitir en nuestras clases ese “saber ser” para poder integrarnos en la cultura meta. Considero que lengua va íntimamente unida a cultura. No podemos pues desligarlas. Debemos aprender las reglas de comportamiento de la sociedad, manera de vida, forma de pensar, etc, pues, de lo contrario, nos sentiremos perdidos si algún día vivimos dentro de esa cultura. Pienso que todo esto hay que trasmitirlo en nuestras clases y que te hace abrir la mente. ¿Cuántas personas existen con prejuicios culturales que consideran su cultura la mejor y no quieren salir de sus países porque lo desconocido ya lo califican de antemano cómo raro? Pienso que en los institutos españoles este saber no se transmite. Esto mismo lo puedo comparar con el sistema educativo francés, muchísimo mejor organizado y con muchísimo más nivel. Como he trabajado en un colegio francés, he podido observar cómo se compaginan las clases de lengua y las clases de cultura en la educación secundaria y los alumnos franceses tienen más conocimientos culturales sobre España que los propios españoles.
Con respecto a la motivación, considero que es algo esencial con respecto al aprendizaje de una lengua. No obstante, un profesor no puede obligar a nadie a tener motivación. Puede animarle, pero no imponérsela. Normalmente, si es una lengua que estudias por gusto (escuela de idiomas, academias, etc.) siempre hay motivación. En el caso de ser una asignatura obligada en el colegio, no suele ser así. Igual opino con el miedo, y el pánico a hablar en público: a muchos de nuestros alumnos les pasa. Debemos pues crear un ambiente en la clase distendido para que el alumno se sienta cómodo, y nunca obligarle a hablar. Evidentemente en una clase habrá personas con todo tipo de personalidades y nunca existirá el silencio absoluto (algo odiado personalmente cuando daba clases de español).  El error es algo seguro en una clase de lengua extranjera, pero gracias a estos aprendemos. Es por ello que debemos quitarle el miedo al alumno de cometer errores. Los errores son buenos y productivos a la larga.
También puede el profesor dar recomendaciones en cuanto a estrategias de aprendizaje, pero no puede imponerlas. Cada persona tiene sus métodos de estudio, su modo de hacer las cosas. Dicen, por ejemplo, que es bueno que el vocabulario se agrupe en campos semánticos y que se estudie así. Evidentemente no a todos le servirá.
Así pues, para concluir, pienso que no se deben dar clases exclusivas de “perder el miedo a hablar”, “tener mejor autoestima”, “estrategias de aprendizaje”, pero el profesor sí que puede comentar de vez en cuando estrategias y dar recomendaciones cuando así lo requiera la situación/ejercicio. Cada alumno, en función de su motivación, personalidad y voluntad las aplicará o no.



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